jueves, 13 de octubre de 2011

La alabanza, gratitud a nuestro Creador

¡Alabemos a Dios,
porque sólo él es nuestro Dios!
¡Sólo él merece alabanzas!
¡Su grandeza está por encima
de la tierra y de los cielos!
¡Dios da fuerza a su pueblo!
¡Por eso nosotros lo alabamos
pues somos su pueblo favorito!
¡Alabemos a nuestro Dios!

Salmo 148:13-14 (TLA).


Alabemos a nuestro Eterno Dios porque Él es bueno y para siempre es su misericordia, y su amor es eterno.  La alabanza debe ser continua en nuestros labios. No busquemos  a nuestro Señor solamente por nuestras necesidades, busquemos de su presencia cada día, en gratitud por su gran amor con que nos ha amado. Le motivo a que reconozca las obras que ha hecho en su vida, y cada vez que se presente ante Él, levante alabanzas en acción de gracias.

Muchas bendiciones.

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