martes, 27 de diciembre de 2011

Un corazón amargado

"Yo estuve lleno de amargura y en mi corazón sentía dolor,
 porque era un necio que no entendía;
 ¡era ante ti igual que una bestia".

Salmo 73:21-22




La palabra nos dice en Efesios 4:31 "Quítese de vosotros toda amargura...", no es si queremos es un mandato; cuando nacemos de nuevo en Cristo, nuestra oración debe enfocarse en disponer el corazón para que la obra del Espíritu Santo de Dios quite todo lo que estorba en nuestra vida espiritual, esto es tropiezo para la comunión con Dios y de hecho con nuestros hermanos en Cristo:
"Pero si vivimos en la luz, así como Dios está en la luz, entonces hay unión entre nosotros, y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia de todo pecado". 1 de Juan 1:7
La amargura es una actitud que nos lleva al pecado, porque en el corazón se entreteje una serie de malos pensamientos, que nos quitan la paz, produciendo decaimiento de ánimo (Génesis 4:5).
"Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor; vigilando que ninguno quede privado de la gracia de Dios, no sea que brotando alguna raíz de amargura, os perturbe, y por ella muchos sean contaminados" Hebreos 12:14-15 

Un abrazo y muchas bendiciones.



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